La pregunta más repetida en el fútbol argentino desde hace décadas siempre fue la misma: ¿quién puede reemplazar a Messi? Durante años, la respuesta correcta era que nadie podía. Pero en 2026, con el Mundial a la vuelta de la esquina y una camada generacional extraordinaria emergiendo desde los potreros y las academias, el interrogante empieza a cambiar de forma. Ya no se trata de encontrar a “otro Messi”, sino de identificar qué jugadores van a liderar la próxima era del fútbol argentino. Y la buena noticia es que hay material de sobra.
La carga del legado y por qué hay que liberarse de ella
Antes de hablar de los talentos concretos, hay que aclarar algo esencial: ningún jugador del mundo será “el próximo Messi”, y comparar a cualquier juvenil con él es hacerle un flaco favor. Messi es un fenómeno irrepetible, con 8 Balones de Oro, dos Mundiales Sub-20, una Copa América y una Copa del Mundo, además de títulos históricos con el Barcelona. Pretender que algún chico de 17 o 18 años cargue con ese peso es la forma más efectiva de destruir una carrera antes de que empiece.
Lo que sí existe, y en abundancia, es una nueva generación argentina que tiene el talento, el carácter y el contexto para ser protagonista del fútbol mundial en los próximos diez años. Según Infobae, hay al menos 18 promesas Sub-23 que ya están pisando fuerte o pidiendo pista en la Selección Argentina, una concentración de talento juvenil que no tiene precedentes en la historia reciente del país. Esos son los jugadores que hay que conocer.
Franco Mastantuono: la joya más brillante
Si hubiera que elegir un solo nombre que encarna la esperanza del fútbol argentino en este momento, ese nombre es Franco Mastantuono. El mediocampista ofensivo de 18 años, nacido en Zárate, provincia de Buenos Aires, llegó al Real Madrid en agosto de 2025 por 45 millones de euros, la transferencia más cara de la historia del fútbol argentino. Firmó contrato hasta 2031 con un salario de 608.000 euros mensuales, lo que habla del nivel de apuesta que el club blanco hizo por él.
¿Qué tiene Mastantuono que lo hace tan especial? Una zurda técnicamente prodigiosa, capacidad de desequilibrar en espacios reducidos, visión de juego propia de un jugador de diez años más de experiencia, y una madurez competitiva que ya demostró en River Plate al ser figura con apenas 16 años. En la Selección Mayor, ya tiene minutos de Eliminatorias, y el propio Scaloni lo menciona como parte del proyecto mundialista y post-mundialista.
El riesgo de un jugador tan joven en el Real Madrid es la falta de minutos. Pero Mastantuono ya suma apariciones en LaLiga y la Champions, y la paciencia del club blanco —que aplicó la misma fórmula con Vinicius, Rodrygo y Bellingham— sugiere que el plan es de largo plazo. Para el Mundial 2026 tiene posibilidades reales de estar en el plantel. Para el 2030, debería ser el líder indiscutido de la Albiceleste.
Claudio “El Diablito” Echeverri: el talento más puro
Si Mastantuono es la carta más segura, Claudio Echeverri es la más fascinante. Apodado “El Diablito” por su desborde imparable, el atacante de 20 años originario de Resistencia, Chaco, fue transferido al Manchester City en enero de 2025 tras brillar en River Plate, donde fue considerado uno de los mejores juveniles del mundo. En el ranking NXGN 2024, fue incluido entre los 50 mejores talentos del planeta junto a su excompañero Mastantuono.
Su situación actual es compleja pero instructiva: Pep Guardiola no lo tiene entre sus prioridades de primer equipo, y el City lo cedió a préstamo para que sume minutos. Primero fue Bayer Leverkusen, luego surgió la posibilidad de Lyon como parte de la operación por Rayan Cherki. Este tipo de periplo es habitual en los jugadores del Manchester City Group, donde la paciencia es parte del diseño. Julián Álvarez pasó algo similar antes de explotar en el City y en la selección.
Lo que no cambia es la calidad intrínseca de Echeverri: velocidad explosiva, habilidad para el uno contra uno, definición con ambos pies y una capacidad casi innata para encontrar el espacio en el último tercio del campo. Cuando encuentre regularidad y el entorno apropiado, puede ser uno de los mejores extremos del mundo. La Selección Argentina Sub-20 lo sabe y lo proyecta como punta de lanza de la próxima generación.
Gianluca Prestianni: el extremo que se atrevió a todo
Gianluca Prestianni no tiene 21 años y ya protagonizó uno de los momentos más polémicos de la Champions League 2025/26. El extremo argentino del Benfica fue suspendido provisoriamente por la UEFA ante acusaciones de haber dirigido comentarios raciales hacia Vinícius Jr. durante el playoff de la Champions League. La UEFA rechazó el recurso del Benfica, y el joven no pudo jugar el partido de vuelta en el Bernabéu. Más allá de la polémica —que tiene sus propios matices y que el club rechazó de plano— lo que queda es la imagen de un jugador de 20 años disputando un partido de alta presión en la Champions League contra el Real Madrid con una naturalidad que solo tienen los elegidos.
Prestianni llegó al Benfica en enero de 2024 desde Vélez Sarsfield por 9 millones de euros, con una cláusula de rescisión reportada de 100 millones de euros, señal inequívoca de que el club portugués sabe lo que tiene entre manos. En la temporada 2025/26 acumula 23 partidos en la Primeira Liga y Champions League, con 2 goles y 1 asistencia. No son números explosivos, pero la regularidad y el nivel del escenario donde los produce justifican la proyección que se hace de él. Es zurdo, veloz, desequilibrante y con la personalidad de quien no se achica ante ningún rival.
Nico Paz: el cerebro de la próxima Argentina
Ya analizado en artículos anteriores como uno de los argentinos en Europa que puede explotar en 2026, Nico Paz merece un espacio especial en esta lista generacional. El mediocampista del Como, de 21 años, fue elegido por el propio Lionel Messi como uno de los diez jóvenes con más proyección del mundo, un aval que pocos jugadores en la historia pueden exhibir.
Paz tiene algo que no todos los talentos físicamente dotados poseen: inteligencia de juego. Es el tipo de jugador que hace mejores a sus compañeros, que encuentra el pase que nadie esperaba y que sabe cuándo acelerar y cuándo retener. En el mundo post-Messi, donde Argentina necesitará a alguien que dirija el juego desde una posición creativa, Nico Paz es el perfil ideal. La Selección ya lo integra y él ya respondió —literalmente— con una asistencia a Messi en el 6-0 ante Bolivia en el Monumental.
Ian Subiabre y Tobías Andrada: el futuro desde la liga local
No todo el talento sale hacia Europa de inmediato. En la liga argentina, dos nombres sobresalen en la generación nacida en 2007-2008 y que ya están siendo convocados a la Selección Sub-20.
Ian Subiabre, extremo zurdo de 18 años de River Plate, fue citado por el técnico Diego Placente para la Sub-20 en marzo de 2026. Veloz, con buen regate y capacidad de definición, Subiabre ya suma minutos en el primer equipo riverplatense y es una de las apuestas más fuertes de la cantera de Núñez para los próximos años.
Tobías Andrada, de Vélez Sarsfield, también integra esa convocatoria de la Sub-20 y fue uno de los revelados del Torneo Apertura 2025, donde demostró inteligencia táctica y movilidad dentro del área que lo hacen destacar en su posición. A sus 18 años, combina técnica individual con trabajo colectivo, características muy valoradas por las selecciones juveniles argentinas.
Giuliano Simeone: el heredero del carácter
Hijo del Cholo Simeone, Giuliano tiene 23 años y ya es presente, no solo promesa. Dirigido por su padre en el Atlético de Madrid, el extremo argentino es uno de los más evaluados por Scaloni para el Mundial 2026. Su perfil es diferente al de Mastantuono o Echeverri: no es el de un desequilibrador técnico sino el de un jugador de trabajo, sacrificio y aparición oportuna. Ese ADN competitivo —claramente heredado— lo hace muy valioso en un torneo de eliminación directa donde no siempre gana el más talentoso, sino el más eficiente.
Maher Carrizo y la cantera del interior
La Argentina no es solo Buenos Aires ni solo River y Boca. Maher Carrizo, delantero de 19 años nacido en Santiago del Estero y formado en las inferiores de Vélez Sarsfield, representa la diversidad geográfica del talento argentino. Sus condiciones físicas y su olfato goleador lo convirtieron en uno de los nombres del ranking de las 10 promesas argentinas 2026. Es el tipo de jugador que todavía no está en el ojo global pero que los scouts de los grandes clubes europeos ya tienen fichado.
Lo que une a toda esta generación
Más allá de las diferencias de estilo, posición y contexto, todos estos jugadores comparten un denominador común: crecieron viendo ganar a Argentina. Mastantuono tenía 14 años cuando la Selección ganó Qatar 2022. Echeverri tenía 16. Prestianni, 16. Subiabre, 15. Para ellos, la camiseta albiceleste no es sinónimo de frustraciones históricas sino de conquistas recientes. Eso cambia la mentalidad desde adentro.
La AFA y los clubes formadores tienen, por primera vez en décadas, una generación con autoestima colectiva. No necesitan ser “el próximo Messi” porque ya tienen su propia identidad ganadora. El desafío de Scaloni y del sistema en su conjunto es protegerlos de la presión mediática, darles los minutos correctos en los momentos correctos, y dejar que la maduración natural haga su trabajo.
Argentina no está buscando a un sucesor. Está criando a una generación. Y esa generación ya está lista para presentarse al mundo.
